I know it is hurting you. But it is killing me.
Hoy, escriba quizás mi entrada más personal, una entrada en la que pueda confesar lo que siento, lo que soy y lo que me gustaría ser. Porque todos lo necesitamos en algún momento de nuestra vida y a mi, personalmente, me gustaría compartirlo con la gente que quiera. Sé que llevo mucho tiempo sin escribir, y lo cierto es que estoy algo desentrenada, pero esto no es una cosa que haya aprendido, porque no es algo que se me de bien. Es una cosa que de repente me sale. Y así espero que sea hoy, cuando realmente lo necesito.
Llevo mucho tiempo intentando negar cosas que siento, intentando prohibirme a mi misma sentirlas, por la presión de querer ser perfecta y si os soy sincera, y sobre todo, si me lo soy a mí misma, para nada soy perfecta. Y lo asumo, con la mayor dignidad posible.
En este tiempo me he dado cuenta de que negar cosas que son obvias no sirve para nada, que si estás triste por algo, no puedes pretender que no lo estás, no puedes pasarte tu vida fingiendo porque eso sólo te hunde más, creedme. Os aseguro que entiendo, perfectamente el pensamiento de "Me cayo, para no molestar a la gente que quiero. Para que no se sientan obligados a escucharme. Para no hacerles infelices también a ellos" si queréis que os diga la verdad, eso me parece muy bien, demuestra la magnitud de una persona, lo generoso que se es, tiene que serlo si está dispuesto a fingir todos y cada uno de los días de su vida sólo para que los demás no se sientan mal. Pero si de algo me he dado cuenta con esta experiencia, es de que callarse no sirve de nada. Nadie podrá solucionar tu problema si no es la gente que quieres.
Soy de las personas más independientes del mundo. No me gusta depender de nadie. Pero lo hago, no puedo decir que no lo hago cuando es así. Y aunque siempre intente arreglarlo todo yo solita y en silencio, esos intentos nunca me salieron bien.
Estoy cansada de huir, que aunque siempre es lo más fácil, es también lo más cansado. No tengo fuerzas para seguir huyendo pero tampoco para dejar de hacerlo. No tengo ganas de mirar para otro lado pero tampoco de encarar las cosas. Así que he decidido que lo que voy a hacer es admitirlo, sí, admito abiertamente que tengo problemas, que no me encuentro bien, pero bueno, ahí voy, tirando del carro de mi vida como puedo,
en los llanos y en las cuestas. Porque es lo que toca desde que nací hasta el día en que me muera. Estoy cansada de llorar a escondidas, de decir que todo me va bien, de sonreír cuando no me apetece, no pienso hacerlo ni un segundo más. Voy a asumir que no estoy bien, pero también voy a asumir que lo estaré y aunque ahora no me consuele mucho pensarlo es al menos una esperanza que está ahi y que no pierdo. Una posibilidad entre cientos de que todo vuelva a estar en su sitio.
Aunque no puedo negar que me gustaría ser esa persona a la que no le importa nada...
